Defensa del "fino"

martes, 1 de abril de 2014

Dile no al aborto de los neologismos finos
Defensa del fino

Leidy Jiménez

Preámbulo

Palabras… Unas ya se van al cielo a reencontrarse con su creador, después de una larga vida; otras comienzan a desarrollarse en un entorno que les ofrece un futuro incierto: quizá dentro de un tiempo no signifiquen lo mismo para la gente, quizá desaparezcan, sin más, para dar paso a otras más bellas o menos bellas, y hasta “malsonantes”, dependerá del que las perciba; posiblemente alguna extranjera, violadora de la soberanía de la lengua, se atreva a “usurpar” un lugar; y puede que otras se hagan famosas, queridas, con decenas de acepciones, indispensables para cualquier hablante. En fin, empiezan una vida, y con suerte no se quedarán en el camino, como algunas a las que, a pesar de ser esperadas por sus usuarios, no se les permite ver su primera luz y son abortadas, y negados sus derechos de existencia legal en el lenguaje. A muchas, sin embargo, sólo se les frustra su aparición por cierto tiempo, hasta que la Real Academia Española decide que es tiempo de ceder y de abrirles paso a estos nuevos vocablos ­­—neologismos— en su Libro de la Vida: el Diccionario.

Desde luego, cuando hablamos de neologismos nos referimos también a las acepciones o giros nuevos en la lengua (RAE, 2001). Así que he aquí un neologismo que defender de los lingüistas verdugos con su bandera de purismo; uno usado por los niños, adultos y mayores: fino; claro está, no como lo conoce el resto del mundo, sino como lo conocemos los venezolanos.

El fino criollo

El nacimiento, en primer lugar, de la expresión ¡Qué fino! dentro del habla popular venezolana se dio hace pocas décadas. Según Alexis Márquez, académico venezolano de la lengua, esta expresión “tuvo fuerza en los ochenta pero siguió siendo usada en la década siguiente y también en este milenio” (citado en Blanco, 2006). Esta frase puede equivaler a decir ¡Qué bien!, ¡Qué bueno!... Asimismo, los venezolanos tenemos la palabra fino como adjetivo. ¿Quién no ha oído expresiones como Esa canción es bien fina o Te queda fina esa camisa?; típico en el habla cotidiana del venezolano. Son frases que denotan que algo es bueno, magnífico, excelente...
Pero ¿se estará haciendo un uso incorrecto de la palabra? ¿Es una acepción “mal empleada”, “ilegal”? ¿Es un claro anglicismo del cual todo aquel profesional o estudiante de la lengua que lo use debería sentirse avergonzado? A todas estas preguntas, algunos puristas estudiosos de la lengua responderían un sí rotundo, que obligaría a los usuarios de ese significado —o quizá solo a aquellos que dicen tener un interés académico por la lengua española— a bajar la cabeza turbados, abochornados y negando, por su bien, cualquier relación con la desventurada acepción.
Pues bien, echemos un vistazo más de cerca a nuestro fino y sus orígenes, con el fin de establecer qué tan acertada es la crítica de los puristas.

¿Anglicismo o evolución natural?

Examinemos algunas de las acepciones de la palabra fino según el Diccionario de la Real Academia Española (2001).

           1. adj. Delicado y de buena calidad en su especie.
           2. adj. Delgado, sutil.
           3. adj. Dicho de una persona: Delgada, esbelta y de facciones delicadas.
           4. adj. De exquisita educación; urbano y cortés.
           5. adj. Amoroso, afectuoso.

Ahora veamos qué nos dice el Oxford Dictionary of Current English (2001), de la palabra fine, aquella que supuestamente habría sufrido calco por parte de los venezolanos que usan fino queriendo decir bien.

1. adj. of very high quality.
2. adj. satisfactory.
3. adj. in good health and feeling well.
4. adj. (of the weather) bright and clear.
5. adj. (of a thread, stand, or hair) thin.

Parece que hay cierta coincidencia. ¡La primera acepción es similar en ambos idiomas!
Y etimológicamente hablando, ¿qué se puede decir de estas dos grafías? Joan Corominas (1997) en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana recoge lo siguiente:

fino, princ. SXIII. Adjetivo común a las varias lenguas romances desarrollado por ellas a base del sustantivo fin en el sentido de “lo sumo, lo perfecto”, y después “sutil”, etc.

A su vez, el Online Etymology Dictionary nos muestra:

fine (adj): c.1300, from O.Fr. fin "perfected, of highest quality," from L. finis "end, limit" (see finish); hence "acme, peak, height," as in finis boni "the highest good."

En resumen:
fino (siglo XIII) > fin (español) > latín finis
fine (siglo XIV) > fin (francés) > latín finis

Ambas proceden de la palabra fin con la misma raíz latina. Ambas en sus respectivas comunidades lingüísticas “luchan” por la supervivencia, como diría Charles Darwin, y “luchan” por abrirse caminos, por desarrollarse, esto es, evolución lingüística. Es decir, sin tanta retórica: el ciudadano común y corriente las usa, a su modo, y estas pueden perder o no su significado original, pueden desaparecer o pueden adquirir otros significados, que tengan que ver, o no, con los ya existentes.
Un ejemplo es lo que ha pasado en español con el sustantivo fin, de donde viene nuestro defendido fino. Pedro Felipe Monlau (1856), en su Diccionario etimológico de la lengua castellana, escribe:


—Es prodigioso el número de acepciones que por traslación y semejanza ha ido recibiendo esta voz [fin]; según puede verse por los siguientes:
D. y C. —afinar, afine, afinidad, etc., confín, confinar, etc., desafinar, definición, definir, definitivo, etc., entrefino, final, financiero (como se empeñan algunos en decir, tomándolo del francés, sin ocurrírseles hacendístico o rentístico, que fueran más propios para lo que se trata de expresar), fineza, finiquito, finito, fino, finura, infinidad, infinitesimal, infinitivo, refinar, superfino, etc. (1856, p. 278)

A primera vista podemos decir que financiero, por ejemplo, no tiene nada que ver con fin, y menos con fino. Ni afinar con definición... Sin embargo, estos vocablos y sus acepciones nacieron, y al mismo tiempo quizá fueron considerados incoherentes, o meros calcos (como es el caso del pobre financiero juzgado por Monlau en el texto citado), pero gracias al tiempo, y al uso que le dio el hablante, ahora viven en nuestra lengua tranquilamente.
Así que las palabras evolucionan en la dirección que la gente decida. Fino y fine lo hicieron y lo siguen haciendo. Fine, por un lado, tomó unas acepciones que la hacen ciertamente popular y muy usada. Por ejemplo, en inglés se pregunta: How are you? y se puede contestar: Everything’s fine, Todo bien (o todo fino). No parece muy descabellado este significado, tiene cierta relación con las otras acepciones, seguramente más antiguas, y se entiende de dónde vino, hay lógica.
¿Y qué pasa en español? ¿Somos unos “copiones” los venezolanos? ¿Por qué nuestra naturaleza de hablantes no nos podría llevar a crear una misma acepción que surgió en otro idioma, bajo condiciones casi idénticas, cuando los significados ya existentes están tan cerca?
Hay en español otra cuestión muy curiosa acerca de la palabra fino: existe la expresión cosa fina, cuyo país o lugar de uso no especifica la Academia, es decir, es probable que sea usado en muchos países de Hispanoamérica, y cuyo significado es: “f. U. para expresar que algo o alguien es excelente”. Y he aquí el ejemplo que da para esta entrada The Free Dictionary: esta tele es cosa fina, tiene más de 50 canales. Esta expresión es más antigua, si se tiene en cuenta que ya la introduce la Real Academia Española al Diccionario, y nuestro “criollismo”, de los años 80, no corre con la misma suerte.
Ahora bien, la primera persona que dijo ¡Qué fino! o fino en Venezuela, queriendo significar bien o excelente, ¿estaría pensando en inglés? Ciertamente es más fácil pensar en las acepciones ya existentes en español que llevan más rápida y lógicamente a lo que se quiere expresar. Sería exagerado hablar de calco de expresiones, o acepciones, cuando ya las tenemos en casa.

Condiciones para crear neologismos

¿Cómo podríamos, entonces, justificar la entrada “legal” de esta acepción de fino en nuestro vocabulario y una posible entrada en el Diccionario? ¿Será un neologismo con todos sus “documentos” en orden?
El ortógrafo y lexicógrafo José Martínez de Sousa (2003) presenta en su Diccionario de redacción y estilo una serie de consideraciones que se deben tomar en cuenta para la creación de neologismos. En primera instancia, pregunta:
El significado que queremos dar al neologismo, ¿está ya representado por una palabra o frase?
El significado exacto y preciso de la palabra fino no está representado por un vocablo en particular, sino que existen numerosos sinónimos que se acercan a su significado. Fino puede tener, como bien sabemos los venezolanos, varias connotaciones según el contexto y, por ende, “sinónimos diversos” (aunque no tan alejados). Por ejemplo:

Qué fino está este libro (interesante).
Qué fino está este suéter (bello).

No es un caso raro ni único el de nuestro defendido. En realidad, este hecho resulta común en nuestra lengua. Veamos lo que sucede con la palabra hombre (quinta acepción del DRAE: Individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza).

Dijo la verdad sin temor, ese sí es un hombre (es valiente).
Levantó 200 kilos, ese sí es un hombre (es fuerte).

O el caso del adjetivo bueno (tercera acepción: Gustoso, apetecible, agradable, divertido).

La sopa está buena (sabrosa).
La película está buena (divertida).

También fino es uno de esos vocablos que expresan un conjunto de cualidades, atributos, que tiene un objeto, cosa material o inmaterial (excelente, hermoso, interesante, divertido, entre otros).
La siguiente pregunta que debemos respondernos antes de crear neologismos según Martínez de Sousa es:
Si existe esa palabra o frase, ¿qué novedad o ventaja aporta el nuevo en relación con el existente?
Es una palabra corta, suave, es decir, resulta cómoda y práctica para el hablante; esto, aunado a su significado genérico, representa una de las razones por las que la gente prefiere usar fino en su habla cotidiana a usar una más “rebuscada” como conspicuo, por ejemplo.
Por consiguiente, y como otra ventaja, su sentido es altamente conocido y popular; de esta manera, el proceso comunicativo es más eficaz y con menos posibilidades de presentar obstáculos que lo interrumpan.
Está de más decir que fino tiene una ascendencia “noble”, puesto que viene del latín, y que no se trata de una creación o adaptación léxica a nuestra lengua, producto de alguna preferencia de uso extranjera.
            En consecuencia, fino cumple con los requisitos para pasar “de manera oficial” a formar parte de nuestra lengua.

Consideraciones finales

Después de haber visto las líneas etimológicas de las palabras fino y fine, podemos decir que no existen evidencias para pensar que el fino de los venezolanos es un anglicismo. En primer lugar, son palabras cuyos significados han tenido desarrollos similares, y cuyos usuarios han considerado prácticos y han convenido usar, paralela y casualmente, de la misma manera en inglés y en español. En virtud de ello, la acepción criolla de fino no está mal empleada: tiene lógica, ya que no se aleja demasiado del significado que brinda el diccionario de la RAE.
¿Qué debemos hacer entonces? Usarla. Usar esa acepción de fino, qué fino, más fino y demás, porque es el hablante, el pueblo, quien hace la lengua (como diría Ángel Rosenblat), no los puristas ni los gramáticos. Las lenguas son dinámicas, siempre cambian, se mueven y esto es constancia de su vitalidad. Por consiguiente, no se debe temer a hablar ni se debe evitar usar las palabras, sobre todo aquellas que describen nuestra realidad casi tan fielmente que son difíciles de reemplazar.
No seamos “herméticos” a estos neologismos finos y sigamos construyendo la lengua, sin temor a los puristas, pues, como diría Martínez de Sousa (2001):

La lengua es anterior a los puristas e independiente de ellos, de modo que estos pueden quedarse con una fracción del lenguaje y hacerlo suyo, manejarlo a su modo. Pero no pueden hacer lo mismo con el lenguaje, que seguirá el rumbo que le marque su propia tendencia evolutiva.

Obras citadas

Blanco, P. (2006). Chévere cambur. Estampas. [Artículo en línea]. Disponible: http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/170906/encuentros3.shtml
Corominas, J. (1997) Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Tercera edición. Madrid: Gredos.
Martínez de Sousa, J. (2001). Purismo y Casticismo. [Artículo en línea]. Disponible: http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/mayo_01/30052001_03.htm
Martínez de Sousa, J. (2003). Diccionario de redacción y estilo. Tercera edición. Madrid: Pirámide.
Monlau, P. (1856). Diccionario etimológico de la lengua castellana. Madrid.
Oxford University (2001). Oxford Dictionary of Current English. Third Edition. Oxford: Oxford University Press.
Real Academia Española (2001). Diccionario de la Lengua Española (2 Vols.). Madrid: Espasa.
The Free Dictionary. [Diccionario en línea] Disponible: http://es.thefreedictionary.com/cosa
The Online Etymology Dictionary. [Diccionario en línea] Disponible: http://www.etymonline.com/index.php?search=fine&searchmode=none


Artículo escrito en el año 2009.
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6 comentarios:

  1. ¡Hola, Leidy! Ahora es que vengo a leer este artículo y de verdad me parece una joya. A pesar de que es importante proteger nuestra lengua de neologismos innecesarios o inútiles, también es cierto que a veces pecamos de sobreprotectores con nuestra lengua y evitamos que se enriquezca. Lo voy a compartir con tu permiso en mi Facebook porque me parece que hay que difundir este tipo de opiniones. ¡Gracias por compartir! ;)

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    1. Muchas gracias a ti, Miguel, por detenerte a leerlo. :) Un abrazo.

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  2. Excelente artículo, Leidy. Qué pena que no lo había leído antes. Totalmente de acuerdo con lo que se menciona, la lengua es una entidad viva que está en constante cambio y los neologismos forman parte de esa evolución. Saludos.

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  3. Yo creo que esmás simple yo creo que el fino viene del Idioma Inglés Fine. Como cuando uno expresa que esta bien: I'm fine.

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    1. Sí, después de seis años de haber escrito este texto, y de haber explorado conceptos como importación y transferencia cultural, creo que quizá ese "fino" sí ha sido un producto adquirido. ;)

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